Los padres tienen que ser congruentes
tanto entre ellos como en los diferentes contextos en los que se produce el insulto. No vale ceder en casa y querer que el niño se porte bien cuando estás fuera.Si la madre no comparte un regaño con la que el padre ha reprendido a su hijo, debe dejarle bien claro al niño que tampoco su padre es feliz regañándole.
Si papá le ha castigado por decir palabrotas, mamá debe mantener el castigo aunque lo considere injusto o exagerado. En todo caso, puede hablarlo en privado, sin la presencia del niño, para que no capte una incongruencia.
No las cachetadas
Puede que una bofetada garantice una respuesta inmediata, pero a la larga es contraproducente porque provoca resentimiento en el pequeño y empeora su comportamiento en lugar de mejorarlo.
Si alguna vez se te escapa la mano, que por cierto a todos los padres nos ha pasado y le das una bofetada, no hay que torturarse tampoco por ello, pero no debe dejar de ser un hecho aislado.
Dile que lo sientes, que estabas nerviosa y que estás muy triste. Lo fundamental para evitar el resentimiento es que entienda que esa cachetada te ha dolido tanto o más que a él.
Adelántate a los acontecimientos es una buena forma de atajar los insultos y los berrinches, es identificar las situaciones que los desencadenan para frenarlos antes de que se produzcan.