Fábula de los toros y las ranas

Un día cierta rana que desde su laguna veía con gran espanto la pelea de unos toros, entonces se volvió a sus amigas y les dijo: Que alguien nos ampare, hermanas, que, o mucho me equivoco, o vamos a perecer en esa refriega.


Pero otra le replicó diciendo:

¡Tonta que eres! Los toros no nos hacen caso a nosotras. Ellos se pelean entre sí por ocupar el primer puesto de la vacada. Nosotras vivimos lejos, y además, nos defienden nuestros pantanos y juncos.


La primera repuso con gran cordura y contestó:

¿Crees así? Pues aguarda a que termine la lucha, y sentirás los varetazos del que salga vencido.


En efecto el toro que perdió la batalla, se rehízo furioso hacia atrás, y en el desconcierto de la huida, tronchó los juncos, invadió las lagunas y aplastó a las ranas.


"Siempre que se pelean los poderosos, les sucede lo mismo a los débiles"

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