No se trata de cambiar de manera radical las formas habituales de proceder, sino simplemente de ser honestos con uno mismos y consecuentes con las decisiones. La disciplina es la mente lo que la espina dorsal al cuerpo: su sostén.
Ser exigentes con la vida propia y proponer grandes metas, no queda otra opción que poner todo el esfuerzo al servicio de dichas metas. Es decir a poner todo el interés y entusiasmo a las metas propuestas, sería algo absurdo cambiar de pensar y hacerlo luego. A lo que equivaldría desear llegar a un puerto, al mismo tiempo quejándose de que ni siquiera se tienen ganas de remar.
El uso de la voluntad
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