Primeramente los salmones dejan de comer cualquier alimento en cuanto abandonan el agua salada. Al comenzar su marcha río arriba, nadando contra la corriente, gastan numerosa energía; en muy poco tiempo han consumido toda la grasa de sus cuerpos y, después sus mismos tejidos vitales.
Los salmones mueven con mucha desesperación sus aletas, mas la corriente los arrastra panza arriba hasta algún remanso, donde finalmente se quedan flotando ya sin vida. La corriente se encarga de amontonar todos los peces muertos en los remansos, donde comienzan a pudrirse con rapidez. La pestilencia agrada varios animales tales como osos, castores, águilas y aves de rapiña que se dan un banquete con numerosos peces y, en un lapso, limpian las aguas para que nuevamente en ellas crezca una nueva generación de salmones.
Porqué la muerte de los salmones es en el lugar donde nacieron
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Porqué la muerte de los salmones es en el lugar donde nacieron